Si bien es cierto que el implante de mamas fue un boom con la explosión del libre pensamiento, la afluencia de drogas y sobre todo las películas pornográficas. Su uso ha derivado en muchas cirugías reconstructivas como problemas cáncer de mamas, pero nunca ha perdido ese toque de vanidad. Tanto, que ha recaído en el público masculino.
Y es que pasar horas en el gimnasio, teniendo largas y dolorosas rutinas de ejercicio para ver mínimos resultados han llevado, a muchos, por optar una solución más sencilla de verse bien.
Al igual que el implante de mamas, los pectorales se hacen de silicón, sólo que más duros para la apariencia de firmeza.
Se realiza una pequeña incisión a lado de las axilas, y se coloca el implante, precisamente, debajo del músculo pectoral. La operación dura entre 1 y 2 horas, relativamente rápida, y el paciente deberá llevar un chaleco de vendajes que aseguren la posición de los implantes. Al cabo de unas horas, el paciente, puede volver a casa y podrá retirarse los vendajes al cabo de 15 días.
A los días siguientes de la intervención, el cuerpo reacciona igual que con cualquier otra operación, agotado y adolorido. Por eso es necesario seguir las recomendaciones del médico, sobre todo seguir atentos la prescripción médica sobre los analgésicos. El resultado final podrá verse dentro de un mes. Si es antes, dependerá de cada organismo y su habilidad de recomponerse.
lunes, 3 de agosto de 2009
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